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análisis sector bancario

Resultados bancarios: progresiva mejora

El sector financiero sigue afrontando un entorno complejo caracterizado por la presión que ejerce sobre la cuenta de resultados un margen financiero fuertemente condicionado por la continuidad de la política de bajos tipos de interés.

En este contexto, se han tenido que afrontar fuertes gastos e inversiones derivados de un proceso de reestructuración que aún no ha concluido, la transformación digital y la implementación de la nueva regulación financiera.

Hasta hace relativamente poco, la economía no ayudaba demasiado. El desempleo se mantenía elevado y la debilidad del crecimiento económico no estimulaba el aumento del crédito, en un contexto de fuerte y necesario desapalancamiento.

Sin embargo, las cosas han cambiado mucho. En los últimos meses, la economía española crece a un alto ritmo, superior incluso al del resto de los Estados desarrollados, y a la vez siendo capaz de crear un alto número de puestos de trabajo.

El efecto combinado de todas estas nuevas circunstancias, que se añaden a una financiación a un coste históricamente bajo, es una mejora progresiva de la tasa de morosidad y un mayor volumen del crédito. Todo ello son aspectos fundamentales para el crecimiento sano de los bancos. De hecho, el aumento agregado de los resultados de los bancos se muestra claramente por encima del 20 por ciento.

No se trata de un proceso homogéneo aplicable a todas las áreas de actividad del banco. La fuerte actividad económica en el apartado del consumo hace que sea este tipo de financiación la que tenga un crecimiento más robusto, acompañado de la financiación a la PYME. La batalla competitiva no ha hecho más que comenzar.

También el esfuerzo realizado en materia de reestructuración de costes empieza a producir una mejora de la eficiencia de las entidades.

Todo ello, se ha visto reflejado en las cuentas de resultados de los bancos del primer semestre, que muestran una clara recuperación frente a las anteriores.

Dejando al margen el caso del Popular y sus efectos derivados, la mejora ha sido bastante generalizada, aunque no idéntica entre las entidades y, en el caso de las más grandes, el negocio en España contribuye de forma notable a los resultados positivos de los grupos, lo que no ocurría hace no tanto tiempo.

Lo razonable es que esta tendencia positiva se mantenga e incluso mejore en los próximos meses, sobre todo si, como parece probable, se producen cambios progresivos en la política monetaria a lo largo del año 2018. El sector financiero español es extremadamente sensible ante esta cuestión y se beneficiaría como pocos de un cambio en ese sentido.

Lo anterior no significa que los deberes estén hechos. La realidad es que las entidades habrán de perseverar en su estrategia de contención de costes, mejora general de su eficiencia, aprovechamiento de las ventajas derivadas de la transformación digital y, sobre todo, luchar por captar el mejor negocio de los mejores clientes. La competencia es, y seguirá siendo, feroz.

También seguiremos viendo esfuerzos para liberar a los balances bancarios de los activos non Performing, en línea con las últimas exigencias del supervisor.

Los mercados dictarán la suerte final de muchas entidades ya sea en relación con procesos de reestructuración, salida a bolsa o la suscripción de los instrumentos MREL. La posibilidad de un proceso de resolución será un factor a considerar, viendo las experiencias pasadas.

La consolidación transfronteriza seguirá haciéndose esperar, dada la ausencia de sinergias que la caracteriza y los costes e inseguridades que plantea. En el plano nacional, aún queda margen para alguna operación. Completar los pasos pendientes de la unión bancaria, como el esquema Europeo de garantía de depósitos y una revaluación de los apoyos de liquidez a los bancos en dificultades, parecen los temas más urgentes.

Lo que sí parece claro es que el sector financiero español será capaz de resolver las tareas pendientes sin necesidad de recursos públicos adicionales lo que, si nos comparamos con los países de nuestro entorno, no deja de ser una buena noticia. El sector se muestra cada vez más fuerte y robusto.

 

Fuente: Expansión. Publicado el 03 de agosto de 2017

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  • Presentación del Blog

    La crisis que ha sufrido el sector financiero español en los últimos años ha provocado una transformación sin precedentes. El número de entidades se ha reducido de forma sustancial como consecuencia de un proceso de consolidación que, seguramente, todavía no ha acabado.

    Los bancos deben ahora repensar su modelo de negocio para lograr un incremento del margen y una mejora de su rentabilidad.

     

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